El día a día muchas veces va demasiado rápido. Trabajo, obligaciones, mensajes, cosas pendientes… y cuando nos damos cuenta, ha terminado el día y apenas hemos tenido un momento para nosotros.

Encontrar ese espacio también es una forma de cuidarnos. Y el Pilates Reformer puede convertirse en ese pequeño paréntesis dentro de la semana.

Cuando entras, lo de fuera se queda fuera

Una clase de Pilates Reformer requiere concentración. Tienes que prestar atención a tu postura, a la respiración, al movimiento y a las indicaciones del instructor. Y casi sin darte cuenta, durante esos 50 minutos tu cabeza está centrada en una sola cosa: tú y tu cuerpo.

No significa que desaparezcan las preocupaciones, pero sí que durante un rato dejas de pensar en todo lo que tienes que hacer después.

Mucho más que entrenar

Normalmente empezamos a hacer ejercicio buscando sentirnos más fuertes, movernos más o mejorar físicamente. Pero encontrar una actividad que además disfrutas puede aportar algo igual de importante: tener un momento que esperas durante la semana.

Un rato para moverte, respirar, concentrarte y salir de la rutina. Sin necesidad de mirar el móvil ni pensar en la siguiente tarea.

Un espacio para ti

En ISLA queremos que esos 50 minutos sean mucho más que venir, entrenar e irte.

Queremos crear un espacio donde puedas sentirte cómoda, desconectar del ritmo de fuera y disfrutar de tu clase. Un lugar al que vengas a moverte, pero también porque simplemente te apetece estar aquí.

Porque entre tantas cosas que hacemos por los demás, también necesitamos encontrar un momento para nosotros.

Y ese es precisamente el significado de ISLA.

Tu momento. Tu espacio. 🤎